ALGARABÍA Y DESENFADO URUGUAYOS ABRAZARON CAPITALISMO

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ALGARABÍA Y DESENFADO URUGUAYOS ABRAZARON CAPITALISMO

Mensaje  dayrdan el Miér Mar 24, 2010 9:51 pm


PRIMERO DE MARZO Y COMODIDAD
NUNCA CON MÁS ALGARABÍA Y DESENFADO LOS URUGUAYOS ABRAZARON EL CAPITALISMO.
Por Jorge Bonaldi (*)



Primero de marzo y comodidad
Nunca con más algarabía y desenfado los uruguayos abrazaron el capitalismo.

Nunca con mayor alegría, resignación y obediencia el proletariado renunció a la toma del poder.

Es de valorar, al menos, el gesto de sinceridad del pueblo que finalmente se liberó de la pesada carga de tener que luchar por las libertades y encarar seriamente una perspectiva revolucionaria.

Debe ser más cómodo.

De tan grande temblor de raíces, usando palabras vazqueanas, sólo habrían de subsistir pequeños bolsones de resistencia a ser suprimidos. El nuevo gobierno mira a la Asamblea Popular y otros grupos minoritarios del mismo modo que Estados Unidos podría mirar a Cuba, o como el paquidermo aburrido contempla a la libélula:

- Cuando quiera te aplasto y si no, sencillamente te dejo morir- .

El problema es que los individuos portadores de principios suelen ser tenazmente insobornables, irreductibles, y con ellos no funciona el amedrentamiento. El mismo problema se vuelve mucho más indigesto cuando esos mismos individuos son capaces de establecer redes solidarias...

En fin. Por un tiempo más el sector artístico seguirá siendo la nena mimada del sistema en tanto contribuya a maquillar realidades que de otro modo podrían aparecer muy desteñidas.

Los grandes transmisores de la canción algunos de los cuales participaron de la asunción del mando continúan sin comprender a cabalidad que forman parte de un experimento a gran escala destinado a sumir a los uruguayos en una vida museística.

Esto también debe ser más cómodo.

Es que la comodidad ha proliferado exponencialmente en el Uruguay del siglo XXI.

Otro ejemplo de comodidad es el desarrollo del balconeo, esto es, el desinterés por el protagonismo y el afán por graduarse de espectador eterno. Tiene que ver con la creencia algo ingenua de que es posible delegar el mando en un líder que biológicamente carece de futuro y sólo tiene un pasado que -según advertencias de Orwell- puede ser perfectamente alterable.

El pasado es una estación cómoda en tanto el pasado es lo único aparentemente conocido y seguro. La exploración de lo desconocido nunca fue para los uruguayos, que jamás se caracterizaron por tener un espíritu expedicionario. Una mente disciplinada en la aceptación de ambiciones aplanadas, descartando el flanco aventurero que debe tener el hombre para crecer y sobreexistir con vigor, nos ha ido sumiendo progresivamente en lo que podríamos definir como "la república oriental de la busarda". Una especie de reino de la precaución.

Este paisaje está perfectamente descrito por el cantautor Abel García en su canción "Mi gente sueña" ("...mi gente sueña sueños sencillos/ un ranchito allá en el barrio bien cerquita del vecino/ el almacén de la esquina /pa'comprar quinientos gramos si no alcanza para un kilo....").

Un verdadero himno a la resignación y a la bajura de miras. Es que -como dice un amigo mío- cada hombre es del tamaño de sus sueños.

O, por decirlo a lo bestia: Amundsen nunca podría haber sido uruguayo.

Claro que nosotros ganamos en Maracaná y los escandinavos no. Pero justamente en el desaprendizaje de nuestras cosas bien hechas es que radica nuestro proceso de autodestrucción.

Esa misma autodestrucción que lleva a nuestro pueblo a aceptarle calladito la boca a sus dirigentes más conspicuos el sostenimiento del país de la impunidad, sin tomarlos de la solapa dándoles un par de cachetadas. Que es lo único que corresponde.

Los criminales serán finalmente indultados mediante el vericueto que encuentre algún leguleyo listillo; Pluna se destruyó lo mismo que la flota de altamar y el tren de pasajeros; la Escuela Pública boquea, las jubilaciones crujen, la salud pública es.... es lo que tú mismo puedes ver en ese lazareto del siglo 19 que es el Hospital Pasteur y más vale que no te toque.

Todas estas cosas y muchas otras de similar talante fueron popularmente abrazadas y bendecidas en medio de la cómoda y despreocupada algazara del primero de marzo, bajo la distracción general de que el imperio de la impunidad deja el camino abierto a nuevas situaciones fácticas.

De particular, sobre la calle Andes lo ví a José Artigas, algo perplejo, rascándose la cabeza.

(*) Jorge Bonaldi, cantante y compositor.
Montevideo, primeros días de marzo, 2010.

dayrdan

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