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El ex-insurgente y nuestra sed de justicia

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El ex-insurgente y nuestra sed de justicia Empty El ex-insurgente y nuestra sed de justicia

Mensaje  El Muerto Vie Sep 18, 2009 7:25 pm

Fernando Moyano.

En recientes declaraciones el candidato presidencial del Frente
Amplio, el ex–combatiente José Mujica, ha anunciado (y no es la
primera vez) su intención de desconocer el pronunciamiento del voto
popular directo que anule la ley de impunidad y, si al mismo tiempo es
elegido presidente, buscar una forma de indulto o amnistía para los
militares y policías autores de delitos de lesa humanidad y terrorismo
de estado que están hoy protegidos por esa ley. O sea, pura y
simplemente, mantener la impunidad vote lo que vote la gente.

Los conceptos vertidos, básicamente, son:

Perdonar a los militares genocidas que aporten información sobre los
restos de sus víctimas.
No cree un carajo en la justicia porque tiene olor a venganza.
No se puede tener en cana a viejitos de 75 años.

Esto ha motivado comentarios. La frivolidad inconcebible de los
“politólogos”, por ejemplo (una vergüenza del pensamiento nacional),
los hace preocuparse de si Mujica estuvo “bien” o “mal” en términos de
imagen electoral. De estas miserias intelectuales no nos ocuparemos.

Muchos de los compañeros que han trabajado denodadamente por la
anulación de la ley de impunidad y que votarían a este candidato han
preferido no hablar del tema. No compartimos esa actitud. Se vote lo
que se vote es nuestro deber responsable combatir la impunidad en
todas sus formas, y no aceptar la impunidad política del candidato que
anuncia con total desvergüenza que le importa un carajo no solo la
justicia, tampoco la voluntad de quienes lo votan y su mandato
expreso. ¿Qué “democracia” es esa en la que el candidato se mete en el
bolsillo el contenido de ese mandato?

Mujica está poniendo en evidencia y garantizando el pacto con los
militares para “aceitar” su llegada al gobierno. Mantener la
impunidad junto con la naturaleza reaccionaria de la institución
militar y los privilegios de sus miembros a cambio de una ficticia
“subordinación al poder civil”, una fachada de democracia encubriendo
la continuidad real de la Doctrina de la Seguridad Nacional. Ese pacto
es el precio que debe pagar el ex-combatiente para sentarse en el
sillón.

Esto no es una discusión filosófica sobre el significado de la
justicia. Se trata de un programa de gobierno concreto que incluye
mantener la impunidad y todo lo que conlleva la continuidad del estado
contra-insurgente y su aparato represivo, ahora con un ex-insurgente
como su cabeza visible. Una mano lava la otra, al mismo tiempo que se
blanquea a sí mismo ante el enemigo de clase, blanquea el programa
contra-insurgente de éste, y usa para ello su cané de ex-insurgente.

Pero no eludamos las cuestiones planteadas. La intención de tratar
humanamente a presos de edad avanzada es correcta. Uruguay ha recibido
la reprobación de las Naciones Unidas por el hacinamiento carcelario.
Hace muy poco, esas condiciones inhumanas terminaron con la vida de
cinco presos calcinados horrorosamente en un incendio. Casi cinco años
de gobierno frenteamplista no han logrado siquiera frenar el
agravamiento de este problema. Nos parece muy bien que el candidato
frenteamplista se preocupe por la humanización del sistema
carcelario. Y en el marco de esa humanización, a su turno y si
corresponde, hasta los peores criminales pueden ser beneficiados.
PERO MUJICA; NO SE ACUERDA DE HUMANIZAR LA CARCEL QUE CASTIGA A UN
LADRÖN DE GALLINAS, SE COMPADECE DE LOS
PEORES ASESINOS;
TORTURADORES, VIOLADORES Y SECUESTRADORES DE NIÑOS!!

¿LA SED DE JUSTICIA ES VENGANZA? Más allá de conceptos filosóficos, lo
cierto es que la llamada justicia de este sistema está cargada de odio
y de venganza. Del odio de las clases poseedoras contra los
desposeídos, y la revancha de “escarmiento” contra cualquier forma de
insurgencia o rebelión que los desposeídos intenten. Nosotros
aspiramos a una verdadera justicia humana basada en la igualdad de
todos ante la ley, y es por eso que queremos a estos criminales en
cana. Y si se quiere una ley más humana, HAGAMOS UNA LEY MAS HUMANA
PARA TODOS .

También los explotados queremos cobrarnos la revancha de todo el
horror que vivimos. Pero nuestra factura es demasiada alta para
presentársela estos patéticos verdugos del estado gendarme. Solo el
fin del sistema capitalista saciará nuestra sed de justicia.

Mujica dice aspirar, en cambio, a la “verdad”. Pues que el gobierno
publique TODOS los archivos militares de la dictadura, incluyendo las
negociaciones y acuerdos que él y otros como él hicieron en su momento
con los militares. Que se conozca la verdad de los fondos
discrecionales de “Defensa”, o los expedientes sobre violaciones y
abusos sexuales de las tropas uruguayas en el Congo.

Pero sí, Mujica tiene razón. No creamos un carajo en esta “justicia”.
Ni en los parlamentarios que mantuvieron esta ley durante casi cinco
años. Ni en los candidatos presidenciales. ¡Y mucho menos cuando son
ex–insurgentes! Creamos sí en la construcción de la voluntad colectiva
de los oprimidos, que puede usar para ello cuando corresponde como en
este caso, de las instancias institucionales, la firma, el voto, o las
denuncias ante la justicia.

Cuando Pinochet fue detenido en Londres, Mujica protestó porque quería
que solamente los jueces chilenos lo pudiesen juzgar, tal vez porque
esos no querían venganza y Pinochet estaba cubierto en Chile por un
instituto de impunidad. En cambio decía que le hubiese parecido bien
que alguno por allí lo bajase de un balazo. Ese “salvajismo teatral”
de este personaje encubre su verdadera política de sumisión al poder,
del cual los militares violadores de DDHH son agentes.

Nuestro camino es menos folclórico pero no es ingenuo. Habilitaremos
la acción de esta justicia en la que no creemos, votaremos por la
rosada. Pero no nos limitaremos a confiar ni en el simple resultado de
las urnas, ni en automatismo del sistema judicial, ni mucho menos en
el presidente que salga. Las instancias institucionales son para
nosotros, antes que nada, instrumentos de construcción de la voluntad
colectiva. Han querido las cosas que aún antes del deschave del
sistema judicial haya llegado el deschave de los candidatos
ex-combatientes.
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