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Gonzalo Abella

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Mensaje  El Muerto Sáb Nov 22, 2008 4:44 pm

Acerca de la unidad y el estilo de la propaganda

Para los terrenos difíciles a los que nos
lleve la lucha antiimperialista sería criminal no crear desde hoy los
subterráneos libertarios del mañana
Gonzalo Abella Espaciador

El recibirme de sexagenario me hace atrevido. Sin credenciales especiales
para opinar pero ya con edad para hacerlo, voy a dar algunas opiniones
sobre hechos que me preocupan.

De todos los valiosos compañeros y organizaciones que integran la
fragmentada izquierda revolucionaria y consecuente (o sea:
extra-frentista) sólo los que integran la Asamblea Popular (AP) están
por ahora en condiciones de “pelear en la cancha grande” que no es sólo
“sacar diputados” sino existir para amplios sectores del pueblo. Hasta
ahora éramos sólo gruñones testimoniales, algunos de los cuales
gravitaba por su anterior trayectoria personal o por su inserción en
los movimientos sociales, pero no por su propuesta política
revolucionaria.

La AP es una construcción importante no sólo porque empieza a
existir en las encuestas. Es importante porque cuando la AP descubre
que ella misma existe (o sea, que tiene posibilidades de ganar
diputados) aún sigue dando señales de consecuencia programática sin
concesiones electoreras. Esta señal no es una vacuna vitalicia pero es
un indicador reconfortante.

Comienzo entonces con una mirada interna a la AP.

Allí tampoco todo está OK. La unidad programática siempre es lo
esencial y lo innegociable; pero, lógicamente, en torno a un programa
de principios se convocan personas y organizaciones que tienen
diferentes posturas filosóficas y teóricas inclusive en relación a las
formas de lucha revolucionaria en escenarios futuros.

Si se trabaja por un mismo programa, insisto, aquí no hay problema de principios.

Recordemos Chile 73.

En torno al Gobierno de Allende había grupos cristianos escindidos de
la DC que eran partidarios sólo de las formas pacíficas de acción
ciudadana. Pero no fue la presencia de esos grupos en la UP la que
paralizó la defensa armada del gobierno popular sino la inconsecuencia
de aquellos dirigentes y organizaciones que por su definición marxista
debieron tener otra disposición combativa ante el golpe, como reclamaba
el MIR.

La alianza programática exige mutua confianza y fidelidad a la
palabra acordada, pero no maniata a nadie en sus opciones prácticas
ante un cambio brusco de coyuntura. Esta contradicción objetiva
(coincidencia programática-divergencia en la metodología ante futuros
escenarios previsibles) debe reflejarse respetuosamente en los
comunicados de la AP y en sus expresiones de internacionalismo. Por
ejemplo: la solidaridad unánime de la AP con un pueblo agredido puede
complementarse con la solidaridad de los grupos marxistas consecuentes
(coordinados dentro y fuera de la AP) con la lucha armada de ese mismo
pueblo.

He acompañado breves giras de compañeros del Coordinador de la Asamblea
Popular por el interior del país. He compartido espacios radiales y
televisivos con compañeros de la AP de los departamentos y parajes a
donde hemos llegado.

Estos compañeros son formidables pero algunos de ellos hablan desde
su dolor y sus urgencias, desde las calumnias y presiones que a veces
reciben. No es fácil en un pueblo chico ser señalado con el dedo por
antiguos compañero de ruta. Entonces los oigo hablar y me parece que
quisieran aprovechar cada espacio en los medios para comprimir en él
todo un análisis de coyuntura y un programa de gobierno.

Creo, sinceramente, que equivocan el estilo. No se puede golpear el
muro de falsedades y ocultamientos que nos intenta detener martillando
en todos los puntos al mismo tiempo. Es mejor golpear cada vez
sostenidamente sobre un mismo ladrillo, y si es de las hiladas de abajo
tanto mejor, porque también el engaño crece desde el pie. No debemos
agitarnos. No estamos jugando el clásico: estamos todavía en
pre-temporada.

He acompañado también diversas coordinaciones y encuentros de
organizaciones y compañeros de clara definición revolucionaria que no
están en la AP, y encuentros de compañeros revolucionarios que no están
en la AP con otros que sí lo están.

No me ofrezco como mediador de acuerdos electorales, que a mi juicio
serían valiosos, porque creo que hay grandes tareas previas, más
importantes y más urgentes en las que deseo aportar lo poco que pueda.
Estas líneas previas de trabajo allanarían el camino también para
eventuales acuerdos electorales posteriores entre aquellos de nosotros
a los que les interese colocar una voz popular en esta tribuna de la
institucionalidad burguesa.

Las líneas de trabajo conjunto inmediatas serían a mi juicio fundamentalmente cuatro:

1) Acuerdos programáticos.

2) Integración conjunta de equipos de estudio y formación de cuadros.

3) Coordinación de acciones conjuntas en la calle y en el seno de
los movimientos sociales, para evitar en el futuro desinteligencias
como la del 1º de mayo pasado.

Sé que hay broncas mutuas, pero ante la gravedad de la coyuntura, es
irrelevante recordar en los hechos recientes quién se sintió ofendido
por quién. No es joda lo que se viene.

4) Coordinación de medidas de seguridad preventivas para las
comunicaciones entre nosotros y con los diversos sectores del
movimiento popular. Esto es necesario para no ser amordazados, para que
en el futuro, gane quien gane la presidencia, no se acallen nuestras
voces en un escenario previsiblemente más represivo que el presente. La
legalidad burguesa es elástica y nunca se sabe cómo la van a
interpretar los gobernantes en los Tiempos del Hambre.

Lo que no hagamos hoy para crear juntos los caminos incontrolables
de la libre expresión popular lo lamentaremos juntos mañana. Cuantos
más seamos para garantizar juntos nuestra futura libertad de expresión
y nuestros vínculos con el pueblo, cuantas más redes populares armemos
hoy, más ganaremos en un futuro inmediato en la acción política de
todos y de cada uno de nosotros.

Nada más lejos de mi pensamiento que desear un enrarecimiento del
clima político post-electoral, pero los Fructuoso Rivera en el poder
llegan a conductas abyectas que no imaginaron los virreyes. Para los
terrenos difíciles a los que nos lleve la lucha antiimperialista sería
criminal no crear desde hoy los subterráneos libertarios del mañana.

Revista Desacato. Agenda Radical: Agendaradical@egrupos.net
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